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La Carolina está situada en el centro - Norte de la Pcia. de San Luis, siendo el poblado más alto de las sierras centrales a 1610 mts. sobre el nivel del mar.
Su Orografía la constituye una serie de escarpados cerros de origen volcánico cuyas alturas van desde los 1500 a los 2000 mts.
Estos domos, o antiguos aparatos volcánicos se agrupan en pequeños conjuntos de elevaciones, alineadas en dirección NE - SE partiendo desde La Carolina hasta El Morro en el Valle de Concaran, sobresaliendo notoriamente del suave y ondulado relieve de las sierras.
El primer grupo de cerros volcánicos está compuesto entre otros por:
Cº Los Mellizos (1970 mts.)
Cº Sololosta (1795 mts.)
Cº Inti-Huasi (1718 mts.)
Y el imponente Cº Tomolasta (2020 mts), al pie del cual se levanta La Carolina.
En medio de estos gigantescos moles de rocas se extienden fértiles valles y pampas de altura, así como hermosas quebradas y hondonadas.
El clima es de tipo templado continental serrano y las precipitaciones oscilan entre los 500 a 650 mm anuales. Las irregularidades del relieve condicionan las características climáticas y del paisaje; en las parte más bajas, donde las temperaturas son menos rigurosas, se encuentran árboles, hierbas y arbustos, y a medida que la altura aumenta la vegetación se emprobrece existiendo sólo especies graminosas. Son normales en época invernal las nevadas, que cubren con su manto blanco el paisaje serrano por períodos no muy prolongados.
La hidrografía de la zona corresponde a la cuenca del Río Quinto y está representada por arroyos y ríos de pequeño caudal.
Son reconocidos los ríos: La Carpa, Arroyo La Carolina, Río Las Invernadas como portadores de las tan codiciadas tierras auríferas; los dos últimos confluyen formando las nacientes del Río Grande el cual recorre gran parte de la cara este de las sierras centrales de San Luis sumando vertientes y arroyos para desembocar en el Dique Antonio Esteban Agüero.
A lo largo de su recorrido, vertientes, arroyos y ríos forman saltos de agua, pequeños pozos y lagunas naturales, refugios ideales de la trucha "arco iris".
Los cursos de agua alcanzan sus mayores caudales en la época estival, debido al período pico de precipitaciones de diciembre y enero.
El oro de La Carolina
La Carolina fue llamada así en homenaje al Rey Carlos III de España, ya que este rey pertenecía a una familia muy distinguida llamada Los Carolinos.
Es un viejo poblado minero de la Provincia de San Luis, recostado a 1.610 mts. de altura sobre las faldas del Cerro Tomolasta y recorrido por su río color de oro, a 80km. de la Ciudad de San Luis, villa secular signada por insólitas epopeyas, marcada a fuego por las más grandes frustraciones, fue noticia dos siglos atrás, cuando un casual descubrimiento generó la más descabellada fiebre del oro que sufrió el país.
Ante la enorme afluencia de aventureros y para evitar los desórdenes socioeconómicos, en el año 1.792, el Marquéz de Sobremonte, entonces gobernador intendente de Córdoba y del Tucumán, intendencia a la que pertenecía San Luis en el Virreinato del Río de la Plata, intervino las minas y decidió el trazado de una villa real que en Homenaje a Carlos III (de la dinastía Carolina) de España, la llamó La Carolina.
Muy pronto la febril actividad extractiva, eclipsó la tradición pastoril y ganadera. El oro de la Carolina se amonedó en Santiago de Chile al principio, luego en Potosí, pero los resultados más brillantes los obtuvo una empresa extranjera que inició en 1.882 la explotación industrial de los filones.
Fue entonces cuando máquinas y picos atacaron sin piedad a los cerros, revolviendo incansablemente sus entrañas. Después todo quedó abandonado, por culpa - se dice - de un hundimiento que sepultó las galerías.
Así concluyó la etapa más prospera del pueblo: zorras oxidadas, hierros retorcidos, depósitos destruídos, túneles abandonados, personas viviendo de recuerdos, quedan hoy como testigos de aquel sueño.
Durante la segunda guerra mundial, La Carolina volvió a ser noticia por su rico yacimiento de wolfram, mineral de alto valor estratégico, y más recientemente, por su enorme potencial turístico apenas vislumbrado.
Cuna del poeta y filósofo Juan Crisóstomo Lafinur, generadora de incalculables riquezas para sus exploradores de turno, La Carolina no consiguió que ninguno de sus habitantes pudiera abandonar su ancestral pobreza, a lo sumo permitió que los más jóvenes ahorraran lo suficiente como para sumarse al incesante éxodo hacia la capital puntana.
A pesar de todo, el viejo villorio de una calle única con antiguas casas de piedra confía en poder emerger de un pasado tan legendario como frustrado, abriéndose esperanzado hacia la incipiente explotación turística del lugar
La Posta del Caminante - Ruta Provincial N° 9 Km.83 - La Carolina
(5701) San Luis - Argentina - Tel/fax. (+54 2651) 490223
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